{"id":1799,"date":"2026-04-27T08:00:00","date_gmt":"2026-04-27T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficio.cl\/?p=1799"},"modified":"2026-04-26T23:37:03","modified_gmt":"2026-04-26T23:37:03","slug":"la-donacion-de-la-cosa-arrendada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/2026\/04\/27\/la-donacion-de-la-cosa-arrendada\/","title":{"rendered":"La donaci\u00f3n de la cosa arrendada"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim\" style=\"background-color:#756357\"><\/span><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"913\" src=\"https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/PIA04200medium.jpg\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-post-image\" alt=\"\" data-object-fit=\"cover\" srcset=\"https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/PIA04200medium.jpg 1280w, https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/PIA04200medium-300x214.jpg 300w, https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/PIA04200medium-1024x730.jpg 1024w, https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/PIA04200medium-768x548.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-constrained wp-block-cover-is-layout-constrained\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size\"><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Introducci\u00f3n <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>En una <a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/2026\/03\/09\/la-transmision-de-la-posicion-juridica-del-arrendador-a-titulo-lucrativo\/\">entrada anterior en El Oficio<\/a> analizamos el supuesto del traspaso lucrativo de la posici\u00f3n jur\u00eddica del arrendador por fallecimiento de \u00e9ste. Aun admitiendo que podr\u00eda ser discutible que el traspaso lucrativo <em>mortis causa<\/em> del derecho del arrendador se encuentre regulado por el art. 1962 N\u00b0 1 CC, no cabe duda de que cuando el traspaso se produce por acto entre vivos, la disciplina aplicable proviene directamente de dicha disposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo de este trabajo es analizar, precisamente, un supuesto cl\u00e1sico de tal traspaso: el que se produce por donaci\u00f3n de la cosa arrendada, en el contexto de la regla prevista en el art. 1962 N\u00b0 1 CC. Para ello, la exposici\u00f3n se organiza en torno a tres cuestiones centrales. En primer lugar, se examinan los rasgos tipol\u00f3gicos de la donaci\u00f3n que resultan relevantes para determinar la operatividad del mecanismo previsto en dicha norma. En segundo lugar, se analiza la interacci\u00f3n entre el art. 1962 N\u00b0 1 CC y el art. 1964 CC, a prop\u00f3sito del pacto de no enajenar en el contrato de arrendamiento. En tercer lugar, se abordan los efectos que produce la extinci\u00f3n de la donaci\u00f3n sobre la vigencia del contrato de arrendamiento y la posici\u00f3n del arrendatario, con especial referencia a la jurisprudencia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comenzar, es necesario subrayar que la operatividad del mecanismo previsto en el art. 1962 N\u00b0 1 CC \u2014y lo mismo cabe afirmar respecto de los dem\u00e1s supuestos contemplados en el art. 1962 CC\u2014 exige que el contrato de arrendamiento haya sido celebrado con anterioridad al momento del traspaso. En otros t\u00e9rminos, para que proceda la cesi\u00f3n forzada regulada en el art. 1962 CC es necesario que el contrato de arrendamiento sea anterior al traspaso del derecho del arrendador.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Rasgos tipol\u00f3gicos de la donaci\u00f3n relevantes para el art. 1962 N\u00b0 1 CC <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Para comprender la interacci\u00f3n de los intereses que confluyen en un escenario arrendaticio cuyo antecedente jur\u00eddico es una donaci\u00f3n, resulta necesario destacar algunos rasgos tipol\u00f3gicos de este contrato. La donaci\u00f3n es, por regla general, un contrato gratuito, car\u00e1cter que se manifiesta en la ausencia de precio y en la utilidad exclusiva que proporciona al donatario (Gete-Alonso y Calera, 1979, p. 583). Sin embargo, aunque la gratuidad de la donaci\u00f3n constituye la regla general (Barros, 1918, p. 271), es posible identificar zonas intermedias en las que la ventaja obtenida no es plenamente gratuita, e incluso puede transformarse en un contrato oneroso.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h5 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><em>1. Donaci\u00f3n con causa onerosa<\/em> <\/h5><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Ello ocurre, en primer lugar, cuando el donante impone cargas que el donatario debe cumplir en su propio beneficio. En tal hip\u00f3tesis, la donaci\u00f3n \u2014pese a su denominaci\u00f3n de donaci\u00f3n <em>con causa onerosa<\/em> conforme al art. 1404 del C\u00f3digo Civil\u2014 conserva inequ\u00edvocamente su car\u00e1cter gratuito (Barros, 1918, p. 272). Conviene precisar que esta gratuidad no excluye, salvo en un caso muy excepcional, la protecci\u00f3n por evicci\u00f3n en favor del donatario: en particular, cuando el donante entrega una cosa ajena a sabiendas, seg\u00fan lo dispone el art. 1423 inc. 1\u00b0 del mismo cuerpo legal. Por otra parte, si el donatario incumple la carga impuesta por el donante, este \u00faltimo no puede ampararse en los mecanismos previstos en el art. 1426 \u2014esto es, exigir el cumplimiento de la obligaci\u00f3n o pedir la rescisi\u00f3n de la donaci\u00f3n\u2014, pero s\u00ed queda obligado, en tal situaci\u00f3n, a restituir la cosa donada (Guzm\u00e1n, 2005, p. 218).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h5 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><em>2. Donaci\u00f3n con gravamen<\/em> <\/h5><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, el gravamen puede establecerse en beneficio de un tercero, como ocurre en las llamadas donaciones <em>con gravamen<\/em>, esto es, aquellas que imponen una carga pecuniaria o susceptible de ser valorada en una suma determinada de dinero (art. 1405 del C\u00f3digo Civil; Barros, 1918, p. 271). La calificaci\u00f3n de esta modalidad como gratuita u onerosa resulta m\u00e1s compleja. Al recaer el provecho en un tercero, la donaci\u00f3n pierde su car\u00e1cter estrictamente unilateral y adquiere rasgos de contrato bilateral, pues genera obligaciones tanto para el donante como para el donatario (L\u00f3pez y Elorriaga, 2017, p. 103). Sin embargo, esa circunstancia no basta por s\u00ed sola para convertirla en onerosa, cuesti\u00f3n que ha suscitado un amplio debate en la doctrina. Algunos sostienen que la onerosidad se traduce no s\u00f3lo en una utilidad para ambas partes, sino tambi\u00e9n en favor de un tercero (Lecaros, 1997, p. 96); mientras que otros entienden que la naturaleza onerosa del contrato fluye de la literalidad del art. 1440 CC, esto es, aquel que tiene por objeto \u201cla utilidad de ambos contratantes, grav\u00e1ndose cada uno a beneficio del otro\u201d (L\u00f3pez y Elorriaga, 2017, p. 103).<\/p>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, el gravamen impuesto al donatario evidencia una finalidad modal que habilita la tutela resolutoria, siempre que se haya estipulado expresamente que su incumplimiento faculta al donante para exigir la restituci\u00f3n de la cosa y de sus frutos. Pero, incluso sin estipulaci\u00f3n expresa, el art. 1426 CC establece una \u201csuerte de condici\u00f3n resolutoria t\u00e1cita\u201d (Guzm\u00e1n, 2005, p. 231), que permite al donante compeler al donatario a cumplir o, en su defecto, rescindir la donaci\u00f3n. En este \u00faltimo escenario, el donatario es tratado como poseedor de mala fe respecto de la restituci\u00f3n de los bienes y de sus frutos, reforzando as\u00ed la protecci\u00f3n del donante frente al incumplimiento de las cargas impuestas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h5 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span><em>3. Donaci\u00f3n remuneratoria<\/em> <\/h5><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, corresponde referirse a las llamadas donaciones <em>remuneratorias<\/em>, definidas como \u201caquellas que expresamente se hicieren en remuneraci\u00f3n de servicios espec\u00edficos, siempre que \u00e9stos sean de los que suelen pagarse\u201d (art. 1433 inc. 1\u00b0 CC). En este supuesto, la gratuidad u onerosidad de la donaci\u00f3n depende de la relaci\u00f3n entre el valor de lo donado y el servicio que se remunera. Conforme a ello, el art. 1434 CC dispone que las donaciones remuneratorias \u201cen cuanto equivalen al valor de los servicios remunerados, no son rescindibles ni revocables, y en cuanto exceden a este valor, deber\u00e1n insinuarse\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La exclusi\u00f3n de la rescisi\u00f3n y la revocaci\u00f3n se justifica porque la donaci\u00f3n, al operar como un pago (Barros, 1918, p. 273), adquiere la naturaleza de un acto jur\u00eddico oneroso, ya sea que exista plena equivalencia con el servicio remunerado o incluso cuando el valor de lo donado sea inferior a dicho servicio. En cambio, si el valor de lo donado excede al del servicio, la donaci\u00f3n se configura \u00fanicamente respecto de ese exceso, mientras que en la parte equivalente no existe propiamente donaci\u00f3n (Guzm\u00e1n, 2005, pp. 237-238). La insinuaci\u00f3n prevista en el art. 1434 <em>in fine<\/em> se justifica, precisamente, cuando el valor de lo donado supera al del servicio remunerado y s\u00f3lo en relaci\u00f3n con dicho excedente. A su vez, la naturaleza onerosa de la donaci\u00f3n que corresponde al servicio prestado por el donatario constituye el fundamento para un mecanismo particular de evicci\u00f3n, cuya singularidad radica en que \u00fanicamente confiere el derecho \u201ca exigir el pago de los servicios que el donante se propuso remunerarle con ella, en cuanto no aparecieren haberse compensado por los frutos\u201d (art. 1435; para una cr\u00edtica, v\u00e9ase: Rozas, Allende, Astaburuaga y D\u00edaz de Vald\u00e9s, 1985, p. 927).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>El t\u00edtulo lucrativo en el art. 1962 N\u00b0 1 CC: lucratividad y gratuidad <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Estas premisas orientan la reflexi\u00f3n en torno a la inserci\u00f3n de las donaciones no enteramente gratuitas de la cosa arrendada en el supuesto previsto en el art. 1962 N\u00b0 1 CC.<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene precisar el sentido y alcance de la lucratividad del t\u00edtulo mediante el cual se produce el traspaso del derecho del arrendador. La doctrina suele equiparar la gratuidad del t\u00edtulo con su car\u00e1cter lucrativo. Sin embargo, parte de la doctrina \u2014particularmente Guzm\u00e1n\u2014 ha sostenido que la lucratividad, en el contexto de la donaci\u00f3n, posee un significado propio y distinto de la gratuidad: consiste en que el beneficiario de la atribuci\u00f3n patrimonial obtiene el bien sin quedar obligado a restituirlo posteriormente, pudiendo as\u00ed retenerlo de manera estable. En otras palabras, la lucratividad se expresa en la irrevocabilidad de la donaci\u00f3n (Guzm\u00e1n, 2005, pp. 49-50), mientras que la gratuidad se manifiesta en la ausencia de contraprestaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta, entonces, es cu\u00e1l de estos dos sentidos adopta el art. 1962 N\u00b0 1 CC. La respuesta no es menor, pues si se entiende \u201ct\u00edtulo lucrativo\u201d como irrevocabilidad, el traspaso del derecho del arrendador por medio de una donaci\u00f3n resultar\u00eda excluido de la hip\u00f3tesis del art. 1962 N\u00b0 1 en ciertos casos. As\u00ed ocurrir\u00eda, por ejemplo, cuando la donaci\u00f3n tiene causa onerosa, ya que el incumplimiento de la carga puede implicar la p\u00e9rdida del bien donado, lo que \u201catenta contra la lucratividad\u201d (Guzm\u00e1n, 2005, p. 50). Aunque podr\u00eda pensarse algo similar respecto de las donaciones con gravamen, Guzm\u00e1n descarta esta conclusi\u00f3n: la eventual p\u00e9rdida del objeto donado no forma parte de la estructura interna de la donaci\u00f3n, sino que depende de un mecanismo externo y contingente, por lo que no afecta su car\u00e1cter lucrativo (Guzm\u00e1n, 2005, pp. 50-51). En cuanto a las donaciones remuneratorias, el problema ni siquiera se plantea, pues el art. 1434 impide su rescisi\u00f3n o revocaci\u00f3n, asegurando as\u00ed su estabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el dilema se circunscribe a la donaci\u00f3n con causa onerosa, resulta pertinente examinar si existe justificaci\u00f3n suficiente para excluir el mecanismo de sucesi\u00f3n contractual previsto en el art. 1962 N\u00b0 1 CC respecto del arrendamiento de la cosa donada. En este sentido, es necesario subrayar el car\u00e1cter solemne de la donaci\u00f3n con causa onerosa, pues el art. 1404 CC dispone que estas donaciones \u201cse otorgar\u00e1n por escritura p\u00fablica, expresando la causa; y no siendo as\u00ed, se considerar\u00e1n como donaciones gratuitas\u201d. Se trata, pues, de una regla absoluta, que no admite excepci\u00f3n (Meza, 2000, p. 484).<\/p>\n\n\n\n<p>Conviene recordar, adem\u00e1s, que cuando el traspaso del derecho del arrendador proviene de un hecho jur\u00eddico \u2014t\u00edpicamente, la muerte del arrendador\u2014, la forma externa del contrato de arrendamiento carece de relevancia. Del mismo modo, el traspaso lucrativo del derecho del arrendador por acto entre vivos tampoco exige que el arrendamiento conste en instrumento p\u00fablico o privado. As\u00ed, la ausencia de un soporte formal desplaza el foco hacia el examen del t\u00edtulo que habilita al arrendador para conceder el goce.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto presenta inter\u00e9s con relaci\u00f3n a los efectos que produce la ineficacia de la donaci\u00f3n respecto de terceros, sobre lo cual el C\u00f3digo provee una reglamentaci\u00f3n expresa en el art. 1432 CC. Esta disposici\u00f3n establece que, en principio, la resoluci\u00f3n, rescisi\u00f3n o revocaci\u00f3n de la donaci\u00f3n no puede afectar los derechos de terceros que hayan adquirido bienes donados. Sin embargo, la norma admite tres excepciones: cuando la prohibici\u00f3n de enajenar o la condici\u00f3n resolutoria constan en escritura p\u00fablica inscrita; cuando los terceros fueron notificados antes de adquirir sus derechos de que el donante intentar\u00eda la acci\u00f3n; o cuando la enajenaci\u00f3n o constituci\u00f3n de derechos ocurri\u00f3 despu\u00e9s de que la acci\u00f3n ya hab\u00eda sido interpuesta (inc. 1\u00b0). Finalmente, si el donante no puede \u2014o no quiere\u2014 ejercer la acci\u00f3n contra los terceros amparados por la regla general, la ley le concede una alternativa: exigir al donatario el valor de las cosas enajenadas, calculado seg\u00fan el precio que ten\u00edan al momento de la enajenaci\u00f3n (inc. 2\u00b0). La norma procura, en definitiva, equilibrar la protecci\u00f3n de la seguridad del tr\u00e1fico jur\u00eddico con la tutela del donante frente al incumplimiento del donatario o a las causales que justifican la resoluci\u00f3n, rescisi\u00f3n o revocaci\u00f3n de la donaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a las donaciones con gravamen, si se las califica como onerosas, no resultar\u00eda aplicable el N\u00b0 1 del art. 1962 CC, sino la regla del N\u00b0 2. Ello implica que el arriendo ser\u00e1 oponible al sucesor del donante \u2014v.gr., el donatario\u2014 \u00fanicamente cuando el contrato haya sido otorgado por escritura p\u00fablica con anterioridad al perfeccionamiento de la donaci\u00f3n. Lo mismo cabe afirmar respecto de las donaciones remuneratorias, aunque en este caso la onerosidad s\u00f3lo se extiende hasta el l\u00edmite de la equivalencia entre el valor de lo donado y el servicio que se remunera.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>El pacto de no enajenar en el arrendamiento y la donaci\u00f3n de la cosa arrendada <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>La regla del art. 1432 CC parece entrar en tensi\u00f3n con lo dispuesto en el art. 1964 CC, que regula los efectos del pacto de no enajenar en el arrendamiento de cosas. Dicha norma establece que el pacto de no enajenar la cosa arrendada, aun cuando se haya estipulado con cl\u00e1usula de nulidad, no confiere al arrendatario otro derecho que el de permanecer en el arriendo hasta su terminaci\u00f3n natural.<\/p>\n\n\n\n<p>Imaginemos el siguiente escenario: el due\u00f1o de un inmueble lo tiene arrendado y, en el contrato de arrendamiento, pacta con el arrendatario una prohibici\u00f3n de enajenar la cosa arrendada. Tiempo despu\u00e9s, ese mismo due\u00f1o decide donar el inmueble a un tercero. El arrendatario, al enterarse, sostiene que la donaci\u00f3n es inoponible porque exist\u00eda un pacto de no enajenar. El donante, en cambio, afirma que la donaci\u00f3n es plenamente v\u00e1lida y que, si el arrendatario quiere reclamar algo, su derecho se limita a permanecer en el arriendo hasta su t\u00e9rmino natural. Surge entonces la pregunta: \u00bfqu\u00e9 norma gobierna el conflicto? \u00bfEl art. 1432 CC, que regula los efectos de la resoluci\u00f3n o revocaci\u00f3n de la donaci\u00f3n frente a terceros, o el art. 1964 CC, que regula el pacto de no enajenar en el arrendamiento?<\/p>\n\n\n\n<p>Para resolverlo, conviene observar que ambas normas operan en planos distintos. El art. 1964 CC parte de una premisa clara: el pacto de no enajenar en el arrendamiento no impide la enajenaci\u00f3n, ni siquiera cuando se pacta con cl\u00e1usula de nulidad. La norma es tajante en el sentido de que dicho pacto solo confiere al arrendatario un derecho a permanecer en el arriendo hasta su t\u00e9rmino natural. Es decir, el arrendatario no puede oponerse a la venta, donaci\u00f3n o cualquier otra forma de enajenaci\u00f3n; su protecci\u00f3n consiste \u00fanicamente en que el adquirente debe respetar el arriendo vigente. La norma, en definitiva, neutraliza cualquier intento de convertir el pacto de no enajenar en una prohibici\u00f3n real oponible a terceros.<\/p>\n\n\n\n<p>El art. 1432 CC, en cambio, no regula la validez de la enajenaci\u00f3n, sino los efectos de la resoluci\u00f3n, rescisi\u00f3n o revocaci\u00f3n de la donaci\u00f3n frente a terceros poseedores. De este modo, la l\u00f3gica del precepto es distinta: la donaci\u00f3n puede ser revocada o resuelta, pero esa acci\u00f3n no afecta a terceros que hayan adquirido derechos sobre la cosa donada, salvo en tres casos muy espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si se combinan ambas reglas, se advierte que no existe una verdadera antinomia entre ellas. El pacto de no enajenar del art. 1964 CC no impide que el due\u00f1o done la cosa; simplemente obliga al donatario a respetar el arriendo. Y si luego el donante quisiera revocar la donaci\u00f3n, el art. 1432 CC regula si esa revocaci\u00f3n puede o no afectar a terceros que hayan adquirido derechos sobre la cosa donada. Pero en ning\u00fan caso el arrendatario puede invocar el art. 1432 CC para impedir la donaci\u00f3n, porque esa norma no est\u00e1 dise\u00f1ada para protegerlo a \u00e9l, sino para delimitar los efectos de la revocaci\u00f3n frente a terceros adquirentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En consecuencia, si se dona una cosa arrendada con pacto de no enajenar, prima el art. 1964 CC: la donaci\u00f3n es v\u00e1lida y plenamente eficaz, y el arrendatario s\u00f3lo conserva su derecho a permanecer en el arriendo hasta su t\u00e9rmino natural. El art. 1432 CC s\u00f3lo entrar\u00eda en juego si, posteriormente, el donante intenta revocar la donaci\u00f3n y esa revocaci\u00f3n pudiera afectar a terceros poseedores o titulares de derechos reales constituidos sobre la cosa donada. Pero esa discusi\u00f3n es distinta y no altera la regla del art. 1964 CC: el pacto de no enajenar no impide la enajenaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Efectos de la extinci\u00f3n de la donaci\u00f3n sobre el contrato de arrendamiento <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Establecido lo anterior, corresponde responder la interrogante pendiente: \u00bfresulta aplicable el art. 1962 N\u00b0 1 CC cuando la transferencia de la cosa arrendada se realiza por donaci\u00f3n con causa onerosa? La respuesta es afirmativa. La donaci\u00f3n constituye, por definici\u00f3n, un t\u00edtulo lucrativo, y la norma no distingue entre los diversos t\u00edtulos de esa naturaleza mediante los cuales puede transmitirse el derecho del arrendador. Lo decisivo es que el adquirente recibe dicho derecho sin una contraprestaci\u00f3n equivalente. En consecuencia, el donatario queda obligado a respetar el arriendo en los mismos t\u00e9rminos que el arrendador original. As\u00ed, aun cuando la cosa sea donada, el arrendatario mantiene inc\u00f3lume su derecho a continuar en el goce del bien hasta la expiraci\u00f3n natural del contrato.<\/p>\n\n\n\n<p>La calificaci\u00f3n de la naturaleza jur\u00eddica de la transferencia del derecho del arrendador \u2014lucrativa u onerosa\u2014 resulta determinante para establecer la viabilidad de la cesi\u00f3n de dicha posici\u00f3n contractual. En efecto, si el acto se considera lucrativo, la sola circunstancia de haberse producido la cesi\u00f3n obliga al sucesor a respetar el contrato. En cambio, si el t\u00edtulo es oneroso, no basta con la mera transferencia del derecho del arrendador, pues el arrendamiento objeto de la cesi\u00f3n debe haberse otorgado previamente mediante escritura p\u00fablica y, en la hip\u00f3tesis prevista en el N\u00b0 3 del art. 1962 CC, adem\u00e1s inscrito en el Registro de Hipotecas y Grav\u00e1menes del Conservador de Bienes Ra\u00edces respectivo, con anterioridad a la inscripci\u00f3n hipotecaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, corresponde determinar cu\u00e1les son los efectos cuando un tercero hace valer un derecho que prevalece sobre el del arrendador y, como consecuencia, el arrendatario es privado del goce de la cosa. Esta situaci\u00f3n se presenta cuando el adquirente de la cosa donada no est\u00e1 obligado a respetar el arrendamiento, lo que \u2014como se ha visto\u2014 puede ocurrir en las donaciones con gravamen y en las remuneratorias, bajo la premisa de que la transmisi\u00f3n del derecho del arrendador opera a t\u00edtulo oneroso.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario emerge una tensi\u00f3n entre, por un lado, la apariencia de titularidad generada por el arrendador y, por otro, la carga que pesa sobre el arrendatario de informarse acerca de la validez y eficacia del t\u00edtulo que habilita al arrendador para celebrar el contrato.<\/p>\n\n\n\n<p>La regla del art. 1930 inc. 4\u00b0 presenta una particularidad que contrasta con el art. 1934 CC, el cual regula la hip\u00f3tesis de conocimiento positivo o presunto del arrendatario para efectos de acceder a la tutela indemnizatoria en caso de vicios que impidan el uso de la cosa conforme al art. 1932. En efecto, seg\u00fan este \u00faltimo precepto, el arrendatario no s\u00f3lo pierde el derecho a reclamar perjuicios cuando contrata a sabiendas del vicio, sino tambi\u00e9n cuando \u201cel vicio era tal, que no pudo sin grave negligencia de su parte ignorarlo\u201d. As\u00ed, no solo el conocimiento efectivo del vicio excluye la indemnizaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la conducta negligente del arrendatario que se expone al da\u00f1o por su propia desidia.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, el inc. 4\u00b0 del art. 1930 excluye la indemnizaci\u00f3n \u00fanicamente cuando el arrendatario tiene un conocimiento efectivo del car\u00e1cter precario del derecho del arrendador, sin prever \u2014al menos expresamente\u2014 la p\u00e9rdida de dicha prerrogativa en caso de conocimiento presunto. Sin embargo, aunque la comparaci\u00f3n entre los arts. 1934 y 1930 inc. 4\u00b0 sugiere que la exclusi\u00f3n de responsabilidad indemnizatoria opera s\u00f3lo frente a conocimiento efectivo, estimamos que el mismo efecto debe atribuirse al conocimiento presunto.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta interpretaci\u00f3n se sustenta en el art. 1916 inc. 2\u00b0 del C\u00f3digo Civil, que dispone de manera general que el saneamiento por evicci\u00f3n beneficia \u00fanicamente al arrendatario de buena fe. En este contexto, la buena fe implica que el arrendatario conoce \u2014o debe conocer\u2014 la preeminencia del derecho del tercero respecto del que ostenta el arrendador, lo que resulta incompatible con la pasividad de quien puede obtener la informaci\u00f3n pertinente.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea, aunque referido a defectos materiales, una sentencia de la Corte de Apelaciones de Concepci\u00f3n se\u00f1ala que los deberes de buena fe exigen no s\u00f3lo informar rec\u00edprocamente las condiciones relevantes para la formaci\u00f3n de la voluntad, sino tambi\u00e9n que las partes act\u00faen con diligencia, adoptando las precauciones necesarias y recabando por s\u00ed mismas la informaci\u00f3n indispensable para comprender aquello sobre lo que contratan (Corte de Apelaciones de Concepci\u00f3n, 24 de septiembre de 2002, citado por Corral, 2010, p. 81). As\u00ed, la buena fe arrendaticia no se agota en el deber del arrendador de informar sobre la titularidad que detenta para conceder el goce, sino que tambi\u00e9n presupone \u2014tanto en esta materia como en el derecho de contratos en general (en este sentido, D\u00edez-Picazo, 2007, p. 312)\u2014 que el arrendatario debe procurarse activamente la informaci\u00f3n necesaria.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Conclusiones <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p>Las reflexiones precedentes permiten formular las siguientes conclusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la donaci\u00f3n constituye un t\u00edtulo lucrativo en los t\u00e9rminos del art. 1962 N\u00b0 1 CC, con independencia de que se trate de una donaci\u00f3n gratuita, con causa onerosa, con gravamen o remuneratoria. Lo decisivo es que el adquirente recibe el derecho del arrendador sin una contraprestaci\u00f3n equivalente. En consecuencia, el donatario queda obligado a respetar el arriendo en los mismos t\u00e9rminos que el arrendador original.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, la naturaleza onerosa o lucrativa del t\u00edtulo de transferencia determina el r\u00e9gimen de oponibilidad del arrendamiento frente al sucesor. Si el t\u00edtulo es lucrativo, basta la sola cesi\u00f3n para que el sucesor quede vinculado por el contrato. Si el t\u00edtulo es oneroso, la oponibilidad queda sujeta a las exigencias formales previstas en los N\u00b0 2 y 3 del art. 1962 CC.<\/p>\n\n\n\n<p>En tercer lugar, el pacto de no enajenar incluido en el contrato de arrendamiento no impide la donaci\u00f3n de la cosa arrendada. Conforme al art. 1964 CC, dicho pacto solo otorga al arrendatario el derecho a permanecer en el arriendo hasta su t\u00e9rmino natural, sin que pueda invocarse para enervar la transferencia del dominio.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuarto lugar, cuando el adquirente no est\u00e1 obligado a respetar el arrendamiento y el arrendatario es privado del goce de la cosa, la procedencia de la acci\u00f3n indemnizatoria depende de la buena fe de este \u00faltimo. La buena fe arrendaticia impone un deber activo de autoinformaci\u00f3n, de modo que el conocimiento presunto del car\u00e1cter precario del derecho del arrendador excluye la responsabilidad indemnizatoria, al igual que el conocimiento efectivo.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Bibliograf\u00eda <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Barros, A. (1918). <em>Curso de derecho civil: Tercer a\u00f1o<\/em>. Imprenta Cervantes.<\/li>\n\n\n\n<li>Corral, H. (2010). <em>Contratos y da\u00f1os por incumplimiento<\/em>. Legal Publishing.<\/li>\n\n\n\n<li>D\u00edez-Picazo, L. (2007). <em>Fundamentos del derecho civil patrimonial<\/em> (T. I, <em>Introducci\u00f3n: Teor\u00eda del contrato<\/em>). Aranzadi.<\/li>\n\n\n\n<li>Gete-Alonso y Calera, M. del C. (1979). <em>Estructura y funci\u00f3n del tipo contractual<\/em>. Bosch.<\/li>\n\n\n\n<li>Guzm\u00e1n, A. (2005). <em>De las donaciones entre vivos: Conceptos y tipos<\/em>. Legal Publishing.<\/li>\n\n\n\n<li>Lecaros, J. M. (1997). <em>Liberalidades y donaciones irrevocables<\/em>. Metropolitana Ediciones.<\/li>\n\n\n\n<li>L\u00f3pez, J., y Elorriaga, F. (2017). <em>Los contratos: Parte general<\/em>. Legal Publishing.<\/li>\n\n\n\n<li>Meza, R. (2000). <em>Manual de la sucesi\u00f3n por causa de muerte y donaciones entre vivos<\/em>. Editorial Jur\u00eddica de Chile.<\/li>\n\n\n\n<li>Rozas Vial, F., Allende Decombe, F. J., Astaburuaga Su\u00e1rez, M., &amp; D\u00edaz de Vald\u00e9s Balbont\u00edn, J. P. (1985). <em>Sucesi\u00f3n por causa de muerte: Historia, textos, jurisprudencia y comentarios<\/em>. Editorial Jur\u00eddica de Chile.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n<div class=\"taxonomy-post_tag wp-block-post-terms\"><span class=\"wp-block-post-terms__prefix\">Etiquetas: <\/span><a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/tag\/contrato-de-arrendamiento\/\" rel=\"tag\">contrato de arrendamiento<\/a><span class=\"wp-block-post-terms__separator\">, <\/span><a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/tag\/contrato-de-donacion\/\" rel=\"tag\">contrato de donaci\u00f3n<\/a><span class=\"wp-block-post-terms__separator\">, <\/span><a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/tag\/pacto-de-no-enajenar\/\" rel=\"tag\">pacto de no enajenar<\/a><\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\" style=\"font-size:15px\">Cr\u00e9dito imagen: \u00ab<em><a href=\"https:\/\/images.nasa.gov\/details\/PIA04200\">Doradus Nebula<\/a><\/em>\u00ab, NASA.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n En una entrada anterior en El Oficio analizamos el supuesto del traspaso lucrativo de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1800,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[111,106,3],"tags":[61,117,118],"class_list":["post-1799","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-de-fondo","category-contratos","category-ultimas","tag-contrato-de-arrendamiento","tag-contrato-de-donacion","tag-pacto-de-no-enajenar"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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