{"id":2057,"date":"2026-07-15T08:00:00","date_gmt":"2026-07-15T08:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficio.cl\/?p=2057"},"modified":"2026-07-14T18:10:02","modified_gmt":"2026-07-14T18:10:02","slug":"el-objeto-de-remesas-en-el-contrato-de-cuenta-corriente-mercantil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/2026\/07\/15\/el-objeto-de-remesas-en-el-contrato-de-cuenta-corriente-mercantil\/","title":{"rendered":"El objeto de remesas en el contrato de cuenta corriente mercantil"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-cover\"><span aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-cover__background has-background-dim-10 has-background-dim\" style=\"background-color:#3a4041\"><\/span><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"744\" src=\"https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/searchlight.jpeg\" class=\"wp-block-cover__image-background wp-post-image\" alt=\"\" data-object-fit=\"cover\" data-object-position=\"53% 100%\" style=\"object-position:53% 100%;\" srcset=\"https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/searchlight.jpeg 1200w, https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/searchlight-300x186.jpeg 300w, https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/searchlight-1024x635.jpeg 1024w, https:\/\/eloficio.cl\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/searchlight-768x476.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><div class=\"wp-block-cover__inner-container is-layout-constrained wp-block-cover-is-layout-constrained\">\n<p class=\"has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph\"><\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cuenta corriente mercantil es un contrato fundamental en el tr\u00e1fico. No solo se lo encuentra entre empresas que mantienen una relaci\u00f3n comercial intensa, quiz\u00e1s el modelo que tuvo en mente el C\u00f3digo de Comercio (CCom), sino tambi\u00e9n entre empresas de un mismo grupo empresarial que, a trav\u00e9s de esta figura, pueden compartir su caja y organizar la multitud de obligaciones que nacen entre ellas de un modo m\u00e1s conveniente para el conjunto. La que llamamos cuenta corriente mercantil sirve adem\u00e1s de modelo y regulaci\u00f3n supletoria a la cuenta corriente bancaria, que no es otra cosa que una cuenta corriente mercantil con reglas especiales. Esto justifica dedicarle m\u00e1s atenci\u00f3n a la cuenta corriente mercantil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En dos entradas publicadas en El Oficio me he referido al <a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/2025\/07\/31\/el-devengo-de-los-intereses-en-la-cuenta-corriente-mercantil\/\">devengo de intereses por los saldos de la cuenta<\/a>, as\u00ed como las dificultades que plantea la <a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/2026\/05\/07\/la-prueba-del-contrato-de-cuenta-corriente-mercantil\/\">prueba del contrato<\/a>. Esta vez me quiero centrar en un elemento central: la \u201cremesa\u201d, el acto que justifica la anotaci\u00f3n de un asiento de haber o debe en la cuenta corriente. Para abordar este tema, comenzaremos por determinar el \u00e1mbito de las operaciones a que se refiere la cuenta corriente, para luego delimitar conceptualmente qu\u00e9 es una remesa y as\u00ed calificarla desde un punto de vista jur\u00eddico. Con ello estaremos en condiciones de resolver algunos problemas de aplicaci\u00f3n y r\u00e9gimen que se presentan en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>El \u00e1mbito de las operaciones cubiertas por la cuenta corriente <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El CCom imagina la cuenta corriente como un contrato que celebran comerciantes, con el objeto de resolver el problema pr\u00e1ctico que se presenta cuando mantienen una intensa relaci\u00f3n comercial que se traduce en multitud de operaciones. Si cada una de ellas hubiera de seguir su propio r\u00e9gimen, entonces habr\u00eda que ser bien mateo para determinar qui\u00e9n adeuda cu\u00e1nto a qui\u00e9n, cu\u00e1les sumas se han compensado legalmente y cu\u00e1les no, qu\u00e9 intereses han devengado las sumas no compensadas y bajo qu\u00e9 r\u00e9gimen. M\u00e1s all\u00e1 del c\u00f3mputo de saldos, resultar\u00eda muy inc\u00f3modo para los comerciantes estar haciendo frecuentes transferencias de dinero, a veces en una direcci\u00f3n y a veces en otra, para mantener en orden sus cuentas. Resulta comprensible el inter\u00e9s en unificar todo bajo una misma cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En virtud del contrato de cuenta corriente mercantil, las partes convienen en que ciertas operaciones celebradas entre los cuentacorrentistas pierdan algunas de sus caracter\u00edsticas individuales, uniform\u00e1ndolas bajo el r\u00e9gimen del contrato; en que se compensen contablemente, incluso en casos donde no operar\u00eda la compensaci\u00f3n legal del C\u00f3digo Civil; y en diferir la exigibilidad del saldo a la conclusi\u00f3n del contrato. El contrato recibe su nombre de un elemento que, en rigor, es solo el instrumento contable para que opere este sistema de compensaci\u00f3n convencional: la cuenta corriente. En el contrato que recibe este nombre, lo esencial no es que esas operaciones se anoten en cuentas corrientes (al fin y al cabo, todo comerciante debe llevar un libro de cuentas corrientes: art. 25 N\u00b0 2 CCom), sino el triple efecto antes anotado: la indivisibilidad de la cuenta, la compensaci\u00f3n contable y el diferimiento del saldo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esta definici\u00f3n del contrato queda planteado el problema de fondo: \u00bfcu\u00e1les son las precisas operaciones que entran en este r\u00e9gimen convencional de compensaci\u00f3n? Como es l\u00f3gico, nada impide a las partes explicitarlo, definiendo <em>ex ante <\/em>qu\u00e9 operaciones quedar\u00e1n cubiertas por el contrato (por ejemplo, el precio de la mercader\u00eda provista en el marco de un contrato de suministro, de acuerdo con cierto cat\u00e1logo), excluyendo las que no satisfagan esa descripci\u00f3n (por ejemplo, los servicios accesorios que el proveedor pueda prestar al suministrado, o las multas que puedan nacer de ciertos incumplimientos). Las partes tambi\u00e9n pueden convenir en que cierta operaci\u00f3n (o cierto grupo de operaciones nacidas de un contrato posterior), que en principio est\u00e1 fuera del \u00e1mbito de la cuenta corriente, quede sometida a su r\u00e9gimen. La pregunta surge cuando el contrato no establece ese \u00e1mbito, y existe una diferencia entre las partes acerca de si corresponde incorporar a ella cierta suma o no.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La respuesta del CCom, que como ya indicamos est\u00e1 en la definici\u00f3n del art. 602 CCom, es rotunda: en ausencia de cl\u00e1usula que disponga otra cosa, la cuenta corriente mercantil se limita a la remesa de dinero y de valores. Solo dentro de este estrecho l\u00edmite rige la llamada \u201clibertad de remitir\u201d, la facultad de cada cuentacorrentista de efectuar transferencias efectivas de dinero y valores, en la cantidad que estimen, a su arbitrio. La \u201clibertad de remitir\u201d no es libertad para cargar o abonar cualquier cosa en la cuenta. Imag\u00ednese la toletole que se armar\u00eda si, a pretexto de que se celebr\u00f3 una cuenta corriente mercantil, cualquier obligaci\u00f3n dineraria que surgiera entre las partes quedara sometida a la misma compensaci\u00f3n, devengo de intereses y diferimiento (mezclando as\u00ed el precio de mercader\u00edas, intereses moratorios, multas convencionales, pr\u00e9stamos supuestos, reembolsos de gastos no rendidos y aun cifras il\u00edquidas, como perjuicios que una de las partes alegue sufrir por incumplimientos de la otra). Un eventual \u2212y todav\u00eda incierto\u2212 saldo a favor en la cuenta corriente se transformar\u00eda en pretexto para eludir la regulaci\u00f3n de cada contrato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El CCom adopta una postura conservadora pero que parece razonable: salvo consentimiento expreso de la contraparte, no procede cargar en una cuenta corriente ninguna suma que no consista en una remesa efectiva de dinero. As\u00ed, las cuentas que tienen por objeto cargar anticipos de venta de mercader\u00edas quedan excluidas del efecto propio del contrato de cuenta corriente: estas \u201ccuentas simples\u201d (art. 603) reciben el tratamiento de pr\u00e9stamos (art. 806), en coherencia con el art. 26 de la Ley N\u00b0 18.010 sobre Operaciones de Cr\u00e9dito de Dinero. De la misma manera, las cuentas que lleven mandante y mandatario para anotar gastos, reembolsos, anticipos, remuneraci\u00f3n, etc. no constituyen \u2212sin una especial cl\u00e1usula\u2212 un contrato de cuenta corriente, sino solo lo que el CCom llama \u201ccuentas de gesti\u00f3n\u201d (art. 603).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como puede verse, esta estrecha regla est\u00e1 dise\u00f1ada para ser complementada por el acuerdo de las partes. Los rotundos t\u00e9rminos del art. 602 CCom dejan la impresi\u00f3n de que imperativamente la cuenta corriente ha de recaer en dinero o valores (y as\u00ed lo daba a entender en Manterola, 2021, p. 1236), pero \u2212considerando las cosas m\u00e1s detenidamente\u2212 esta es solo una regla por defecto. Por lo dem\u00e1s, el art. 604 consagra la libertad de que gozan las partes en torno a este punto. Las prestaciones derivadas de servicios, ventas de mercader\u00edas, pagos o cobros por cuenta de terceros (es decir, la ejecuci\u00f3n de diputaciones para el pago o el cobro) no constituyen remesas de dinero ovalores por s\u00ed mismas, incluso cuando se trate de obligaciones dinerarias. Para que estos otros cr\u00e9ditos se incorporen a la cuenta corriente (y que su propio r\u00e9gimen de compensaci\u00f3n, intereses y exigibilidad quede desplazado por el de este contrato), se requiere del consentimiento de la contraparte, ya sea de forma general y anticipado, mediante una cl\u00e1usula del contrato acerca de los cr\u00e9ditos que pueda cargarse o abonarse en la cuenta, ya sea de forma particular para cierta operaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Caracterizaci\u00f3n del acto de remitir a una cuenta corriente <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo explicado en la secci\u00f3n anterior arroja luces sobre este acto que constituye la ejecuci\u00f3n del contrato de cuenta corriente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Anotemos, primero, que la expresi\u00f3n con que se designa el acto viene dada por el que constituye su objeto t\u00edpico: dinero efectivo. El dinero efectivo es objeto de una transferencia \u2212jur\u00eddicamente, una tradici\u00f3n\u2212 que queda adecuadamente descrita con la palabra \u201cremesa\u201d, env\u00edo. Tambi\u00e9n los valores representativos de dinero, que caen dentro del \u00e1mbito naturalmente cubierto por la cuenta corriente, es objeto de cierta transferencia, que \u2212desde un punto de vista cambiario\u2212 puede constituir una cesi\u00f3n de cr\u00e9ditos, un endoso o bien la simple entrega de t\u00edtulos al portador. Todav\u00eda entonces la palabra \u201cremesa\u201d puede usarse sin impropiedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el asunto cambia cuando las partes acuerdan incorporar en la cuenta corriente mercantil otras operaciones. Cuando un proveedor remite mercader\u00eda al suministrado y carga en la cuenta su precio de acuerdo con un cat\u00e1logo, existe un cierto env\u00edo, pero esta vez no es de dinero sino de otras especies. Cuando presta un determinado servicio y carga su remuneraci\u00f3n en la cuenta, resulta m\u00e1s dif\u00edcil identificar una remesa en sentido literal. Lo mismo sucede cuando se devengan rentas de un arrendamiento que las partes acordaron someter a la cuenta corriente, o se efect\u00faan pagos o cobros a terceros por cuenta del otro cuentacorrentista, y se incorporan en la cuenta. La denominaci\u00f3n como \u201cremesa\u201d del acto que justifica un abono o cargo en cuenta corriente resulta entonces inapropiada, aunque \u2212con la debida advertencia\u2212 puede conservarse para armonizar con la letra del CCom.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la heterogeneidad de actos que pueden justificar anotaciones en cuenta se sigue que el acto de \u201cremitir\u201d requiere alguna precisi\u00f3n conceptual. Tradicionalmente, esta heterogeneidad se resolvi\u00f3 distinguiendo entre remesas inmediatas (transferencias de dinero efectivo) y remesas mediatas (otros bienes remitidos para que el receptor los venda y abone el producto en la cuenta). Pero esta distinci\u00f3n sigue siendo un poco gruesa, y no se hace cargo de la posibilidad de que las anotaciones en cuenta se puedan justificar sin un previo desplazamiento patrimonial. As\u00ed, precisamos un concepto que pueda extenderse tambi\u00e9n a todas las hip\u00f3tesis relevantes para el tr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed podemos ensayar el siguiente. En el contexto de una cuenta corriente mercantil una \u201cremesa\u201d consiste en el acto por el que los cuentacorrentistas modifican los efectos propios de una obligaci\u00f3n, t\u00edpicamente dineraria, para sujetarlos al r\u00e9gimen de compensaci\u00f3n de una cuenta corriente mercantil. No es de la esencia del negocio el cargo o abono de la correspondiente suma en una cuenta corriente en sentido contable (es decir, en una cuenta de haber y debe); m\u00e1s bien, la remesa es el antecedente que justifica esa anotaci\u00f3n contable. De todas formas, en caso de discusi\u00f3n la anotaci\u00f3n en cuenta de cierta operaci\u00f3n podr\u00eda ser indicativo de la voluntad de someterla al r\u00e9gimen del contrato de cuenta corriente (pero no sin cautela, por las razones anotadas en <a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/2026\/05\/07\/la-prueba-del-contrato-de-cuenta-corriente-mercantil\/\">aquella entrada en El Oficio<\/a>).<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Calificaci\u00f3n y r\u00e9gimen del acto de remitir a una cuenta corriente <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La remesa a una cuenta corriente puede constituir una cl\u00e1usula accesoria a los contratos de los que se originan los cr\u00e9ditos (por ejemplo, se acuerda que todas las cantidades que se remitan y adeuden las partes del suministro quedar\u00e1n sometidas a una cuenta corriente). En este caso, tales obligaciones nacen bajo el r\u00e9gimen de la cuenta corriente, distinto del que naturalmente corresponder\u00eda al suministro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El acto de remesar puede configurarse con posterioridad al nacimiento de la obligaci\u00f3n que ser\u00e1 su objeto, con el mismo efecto de modificar su r\u00e9gimen. Tal sucede cuando las partes de un contrato de suministro, con posterioridad a su celebraci\u00f3n y durante su ejecuci\u00f3n, convienen en someterlo al r\u00e9gimen de la cuenta corriente. De la misma manera, es posible que los cuentacorrentistas acuerden <em>ad casum <\/em>incorporar en la cuenta corriente cr\u00e9ditos que en principio no estaban llamados a integrarse en \u00e9l. Una y otra voluntad pueden ser expresas o t\u00e1citas, porque estamos ante un contrato consensual; y puede esa intenci\u00f3n desprenderse de la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica que las partes hayan dado a los dem\u00e1s contratos (por ejemplo, una consistente incorporaci\u00f3n de los cr\u00e9ditos nacidos de un suministro a un contrato de cuenta corriente previamente celebrado entre ambas puede ser indicio de la voluntad de que toda obligaci\u00f3n que mane del contrato reciba ese tratamiento).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el nacimiento de la obligaci\u00f3n y su incorporaci\u00f3n a la cuenta corriente se producen de forma cronol\u00f3gicamente sucesiva, surge la pregunta de si aquella ha sido novada por una distinta, la de pagar el saldo de la cuenta corriente. La respuesta es negativa (sobre el equ\u00edvoco en que cae el art. 607 CCom, v\u00e9ase Manterola, 2021, pp. 1245-1246). La modificaci\u00f3n de los elementos objetivos de la obligaci\u00f3n no se realiza mediante su sustituci\u00f3n por un nuevo cr\u00e9dito creado al efecto. Ya el C\u00f3digo Civil (CC) dispone que la modificaci\u00f3n del vencimiento de una obligaci\u00f3n o del r\u00e9gimen de sus intereses no constituye aut\u00e9ntica novaci\u00f3n. Con todo, el acto de remitir surtir\u00e1 algunos efectos similares a los de la novaci\u00f3n, por ejemplo, sobre las garant\u00edas originales. As\u00ed, quien se ha constituido como fiador del deudor suministrado se ve liberado de su obligaci\u00f3n accesoria, si m\u00e1s tarde este \u00faltimo conviene con su proveedor en incorporar las obligaciones caucionadas al r\u00e9gimen de una cuenta corriente (por aplicaci\u00f3n del art. 1649 CC).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ciertos casos, quiz\u00e1s los t\u00edpicos, la remesa va acompa\u00f1ada de un desplazamiento patrimonial (y por eso se lo llama \u201cremesa\u201d). Es el caso en que se remite dinero, por supuesto, pero tambi\u00e9n valores, o incluso mercader\u00eda avaluada (remesas mediatas, en aquella terminolog\u00eda m\u00e1s tradicional). Aun entonces el concepto ofrecido arriba sigue siendo correcto, porque los efectos propios que surtir\u00edan tales transferencias de no haber cuenta corriente, ser\u00e1n ajustados al r\u00e9gimen de este contrato. As\u00ed, quien remite a otro dinero o valores con el objeto de proveerle financiamiento (<em>causa credendi<\/em>), no queda \u2212en cuanto a intereses, vencimiento y compensaci\u00f3n\u2212 sometido a las reglas del pr\u00e9stamo sino al de cuenta corriente; lo mismo quien hubiera debido pagar el precio de mercader\u00eda suministrada o la remuneraci\u00f3n de servicios prestados (<em>causa solvendi<\/em>). En todo lo dem\u00e1s, esa transferencia queda sometida al r\u00e9gimen que corresponda: si se trata de un pago, a las reglas del pago (una interpretaci\u00f3n del verdadero alcance del art. 608 CCom se encuentra pendiente); si de un endoso, a las del endoso; si se trata del precio de venta o suministro de mercader\u00edas entregadas (remesas mediatas), a las reglas de la entrega del respectivo contrato; etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos generalizar este criterio afirmando que las operaciones que originan los cr\u00e9ditos incorporados a la cuenta corriente conservan su fisonom\u00eda salvo en cuanto al triple efecto de indivisibilidad, diferimiento y compensaci\u00f3n. As\u00ed, un mandatario no tiene ni un deber menos para con su mandante por el solo hecho de haber pactado que el producto de las negociaciones con terceros queden sometidos a una cuenta corriente: la cuenta corriente le exime \u00fanicamente de remitirle ese producto de forma inmediata (por el diferimiento en la exigibilidad de esta obligaci\u00f3n) pero no de acreditarlos documentadamente al rendir cuenta. Coherentemente, el CCom dispone que la remisi\u00f3n de valores lleva impl\u00edcita la cl\u00e1usula de revocabilidad (art. 606 N\u00b0 1), es decir, la condici\u00f3n de que el deudor del valor lo pague efectivamente (y en caso contrario, se cancela el abono). Se preserva as\u00ed la responsabilidad en v\u00eda de regreso que pesa sobre el endosante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En conclusi\u00f3n, la remesa a una cuenta corriente no consiste solo en el env\u00edo f\u00edsico de dinero o valores, sino en un acto jur\u00eddico mediante el cual las partes del contrato modifican los efectos de una obligaci\u00f3n para sujetarla al r\u00e9gimen del contrato de cuenta corriente. Si se supera una lectura literalista del C\u00f3digo de Comercio, cr\u00e9ditos derivados de servicios, suministros o arrendamientos pueden integrarse a la cuenta sin necesidad de que se verifique un desplazamiento patrimonial. Sin embargo, debe mediar el consentimiento de las partes, ya sea de forma anticipada y general \u2212en cuyo caso se abre la \u201clibertad de remitir\u201d de cada cuentacorrentista\u2212, ya sea de forma espec\u00edfica para cierta remesa. De este modo, la remesa opera como un mecanismo que modifica algunos elementos objetivos de la obligaci\u00f3n, someti\u00e9ndola al r\u00e9gimen de compensaci\u00f3n convencional en que consiste la cuenta corriente, sin por ello producir novaci\u00f3n ni desnaturalizar los negocios jur\u00eddicos que les dieron origen.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"bs-widget-title one\"><h4 class=\"wp-block-heading\"><span><i class=\"fas fa-arrow-right\"><\/i><\/span>Bibliograf\u00eda <\/h4><div class=\"border-line\"><\/div><\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Manterola, P. (2021). Comentario al t\u00edtulo del contrato de cuenta corriente. En M. F. V\u00e1squez (ed.), <em>C\u00f3digo de Comercio chileno comentado<\/em> (Vol. II, pp. 1233\u20131264). Thomson Reuters.<br><\/li>\n<\/ul>\n\n\n<div class=\"taxonomy-post_tag wp-block-post-terms\"><span class=\"wp-block-post-terms__prefix\">Etiquetas: <\/span><a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/tag\/contrato-de-cuenta-corriente\/\" rel=\"tag\">contrato de cuenta corriente<\/a><span class=\"wp-block-post-terms__separator\">, <\/span><a href=\"https:\/\/eloficio.cl\/index.php\/tag\/remesas\/\" rel=\"tag\">remesas<\/a><\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"font-size:15px\">Cr\u00e9dito imagen: <em><a href=\"https:\/\/www.metmuseum.org\/art\/collection\/search\/11136\">\u00abSearchlight on Harbor Entrance\u00bb<\/a>, <\/em>Winslow Homer<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cuenta corriente mercantil es un contrato fundamental en el tr\u00e1fico. 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